Los espesantes orales son sustancias que, al agregarse a líquidos o alimentos, aumentan su viscosidad sin alterar significativamente el sabor ni el valor nutricional. Esto permite que las personas con disfagia (trastorno para tragar) puedan ingerir líquidos y evitar el riesgo de aspiración o atragantamiento.
Suelen estar compuestos por gomas naturales (como goma xantana o guar) o almidones modificados. No se absorben en el tracto digestivo, actuando sólo a nivel físico.
Indicado para el manejo dietético de la disfagia en pacientes con:
Enfermedades neurológicas (ACV, Parkinson, Alzheimer)
Parálisis cerebral
Pacientes geriátricos
Enfermedades oncológicas o postquirúrgicas que afecten la deglución
Niños con alteraciones en el desarrollo del reflejo deglutorio
También puede usarse en pediatría para espesamiento de fórmulas en casos de reflujo gastroesofágico leve, siempre bajo indicación médica.
Se agrega la cantidad indicada de polvo a líquidos (agua, jugos, leche, sopas) o purés.
Se mezcla bien hasta lograr la textura deseada (néctar, miel, pudín), según indicación del profesional de salud.
Debe utilizarse con los utensilios y dosificadores recomendados por el fabricante.
La cantidad exacta varía según el producto y el nivel de espesamiento necesario.
Hipersensibilidad a alguno de los componentes del espesante (por ejemplo, a la goma guar o xantana).
No usar como único aporte nutricional.
Algunas formulaciones no están indicadas en prematuros o lactantes menores de 6 meses.
No deben usarse para administrar medicamentos sin supervisión médica, ya que pueden afectar la absorción o disolución del fármaco.
Seguir siempre las indicaciones de un fonoaudiólogo, nutricionista o médico, especialmente en el ajuste de consistencias.
Preparar en el momento, ya que algunos espesantes pueden cambiar de textura con el tiempo.
Mantener fuera del alcance de los niños y conservar en lugar seco.
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